sábado, 23 de agosto de 2014

Narco-Mundo. Entre la violencia y la ignorancia.

Todos podemos ser consumidores. El vigilante de tu residencia, el chófer de tus hijos, la enfermera que cuida a tu anciano Padre, el mal encarado vendedor que te sirve el café por las mañanas, el señor del kiosco donde compras el periódico, el locutor de la radio que escuchas para hacerte amena la cola, la mujer que miras cuando pasa por tu lado, el policía que ordena el tráfico, el fiscal que investiga un crimen, el juez que dicta una sentencia injusta y comprada, el ministro que habla de racionamiento cuando vive en un mar desmesurado de lujos, el presidente de tú país que representa los intereses de su pueblo, el amigo más cercano a tu familia, el tío que tanto quieres, tu hermano adolescente que está inquieto por descubrir, la novia que tuviste en la universidad, tus padres en sus tiempos mozos, quizás el escritor de estás líneas o mí persona. Nunca sabremos lo que en realidad esconde éste oscuro, tenebroso y peligroso mundo y creo que nunca lo llegaremos a descubrir. Durante mis 31 años de vida, he pasado la mitad de ellos formándome como profesional de la seguridad. He tratado de descubrir los intrínsecos principios de esta noble profesión y descubro que mientras más investigo más me queda por aprender. Es por llamarlo de alguna manera sed de conocimiento. Mis tres grandes pasiones en materia de seguridad son: La seguridad personal-corporativa, la tecnología militar enfocado en los drones, y por último el más complejo pero el más apasionante y vibrante el Crimen Organizado y su economía del narcotráfico. Desde mi perspectiva, el Crimen Organizado trajo consigo el reforzamiento de la seguridad y el desarrollo de tecnología de última punta como los aviones no tripulados. Es sencillo, es casi como una fórmula matemática exacta, donde 1+1 es igual a 2. En el tiempo que llevo estudiando la evolución del Crimen Organizado (CO) en libros, documentos, talleres, clases y seminarios en Venezuela y el exterior, cursos de protección ejecutiva e incluso de asistencia médica para heridos en combate he concluido que sí nosotros como sociedad no conocemos el origen de nuestro mal, de las amenazas que nos atañen, del peligro que nos acecha; entonces no somos consciente de la seriedad del asunto. es claro, preciso, sencillo y real.
Nuestros gobiernos llevan luchando casi medio siglo contra las drogas, pero no contra ellas específicamente, sino contra los hombres y mujeres que han creado de esto un negocio transnacional, flexible, lucrativo, criminal, violento, innovador, fluyente, ilícito, dependiente, adictivo, terrorista, nocivo y dañino. Creo que no hacen falta más adjetivos para describir una palabra que influye total y directamente sobre nuestras vidas. DROGAS. Hoy vivimos en un mundo globalizado, mercados abiertos, fronteras estrechas y adicto a las drogas. Como sociedad hemos permitido que convivan con nosotros tanto lícitamente como ilícitamente. Cuando clínicamente el dolor se apodera de nuestro cuerpo genera reacciones inesperadas e impensables que calmamos con pequeñas dosis de morfina. Los soldados en campos de batalla lo saben muy bien. Ahora bien sí buscamos una sensación imaginaría de " PAZ y FUERZA" la cocaína es el principal medio para lograrlo. Según Saviano en su best-seller "zero, zero, zero" la coca es la respuesta exhaustiva a la necesidad más apremiante de la época actual:; la falta de límites. "Con la coca vivirás más, cuanto más te comunicas más disfrutas, cuanto más te comunicas más comercias en sentimientos, más vendes, vendes más que cualquier cosa". Es una estado imaginario, absurdo e irreal en el que nos sumergimos, una mercancía que ama con locura a dos neurotransmisores importantes de tu organismo: La Dopamina y la Noradrenalina.  La Dopamina te permite ser el alma de la fiesta, el popular de la reunión, porque ahora todo se da con relativa facilidad. Igualmente los sentidos se agudizan. Puedes escuchar o percibir cosas que un humano en sus sentidos normales no lo haría, ¿ Se cae una copa de vino? la oyes antes que todos. Notas una mirada sutil de una chica, se la devuelves antes del parpadeo. Por otro lado, la Noradrenalina, aumenta tu percepción contra tu entorno. Estas más alerta y tu estado de vigilancia es óptimo. Aumentan los peligros y las amenazas en el entorno, te vuelves hostil, agresivo y tu nivel de respuestas de miedo-alarma son aceleradas. La reacción es desmedida y sin medir las consecuencias. Para Saviano..." Es la paranoia, su puerta abierta de par en par". Indudablemente, los consumidores se vuelven adictos no a la cocaína como tal, sino a los efectos que produce a nuestro cuerpo. Es una escapatoria al infierno reinante de la tierra. Es la vida elevada al cubo, la vida sin límites ní reglas, es la gasolina para los cuerpos débiles. Antes de que acabe todo, de consumirte, de destruirte. Las drogas te prestan una vida a un costo muy alto, ya sea como consumidor, mula, trapichero, distribuidor o capo, y cuando llegue el momento de pagar tendrás sólo dos opciones: La cárcel. o la muerte...  

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