Indudablemente muchos de nosotros hemos quedado perplejos con las cifras que algunas ONG´s dieron sobre los niveles de inseguridad y muerte en nuestro País durante el pasado año 2013. Para nuestro gobierno estas cifras elevadas obedecen a intereses extranjeros para crear caos en el país y por ende debilitar al gobierno de turno. Ante esta discrepancia numérica en ambos sectores, la sociedad civil es decir; el venezolano común de bien es el que sufre las consecuencias del hampa violento extremista que azota nuestra ciudad caraqueña y otras ciudades del País. Los venezolanos queremos un Estado seguro, donde podamos ejercer con libertad nuestro derecho de tránsito libre sin temor de perder nuestras pertenencias o nuestras vidas. Esas 26000 vidas que se perdieron el año pasado, muchas de ellas fueron quitadas por el extremismo violento hamponil que hace vida impunemente en nuestros alrededores y que decide, tal cual divinidad que vida tomar y que vida dejar.
Ante este panorama, el 2014 prevé grandes retos en materia de seguridad ciudadana; tanto a nivel individual como en el colectivo general. La seguridad colectiva pasa por un claro entendimiento de nuestra seguridad individual hasta que nuestro alcance lo permita. Un derecho inalienable es la garantia de nuestra seguridad y los gobiernos deben velar por el cumplimiento del mismo. Cifras tan elevadas como las que dan de nuestro País demuestra tajantemente que algo no esta bien, que existen brechas en seguridad y que la voluntad política para contrarrestar el problema no es la más acorde con la heterogeneidad de las amenazas. El mensaje esta claro, y por lo tanto las tácticas deben ser reevaluados para cambiar el curso de la estrategia. En este sentido, creo que las tácticas que emplea el giobierno no son las más adecuadas para alcanzar dicho fín y que el papel de las fuerzas armadas aún no ha sido optimizado. Por poner un ejemplo, cuando vamos en nuestro carro vemos como los efectivos militares ( policiales) están en el menor nivel de alerta sitaucional, y por el contratrio prestan gran atención a sus teléfonos celulares o a la dama que pasó en minifalda contoneando sus caderas. No existe un plan adecauado en los puntos de control, ni siquiera vemos al personal en posiciones tácticas defensivas ni ofensivas, y mucho menos preparados para una emboscada. La conducta es totalmente relajada pasando por el oficial de mando hasta el último soldado de menor jerarquia. Muy personalmente considero, que las personas que elegimos las carreras de las armas, de seguridad o de protección a terceros debemos estar en un mínimo nivel de alerta, sin relajar esa conducta y decoro que espera el resto de la sociedad civil.
Otro punto a considerar es el factor tecnológico y su integración con el ser humano. Para nadie es un secreto que existen bandos delicitivos que están mejores armados que nuestros cuerpos de seguridad. Creo conveniente que exista una desclasificación de los asuntos de seguridad por parte del Estado y que busque apoyo en otros sectores del País. Por poner un ejemplo, hay gerencias corporativas de seguridad muy exitosas que pueden aportar mucho a favor del Estado. Del mismo modo, el gobierno debería incentivar a los profesionales al desarrollo de tecnologías en materia de seguridad y protección, además de fomentar proyectos dentro de las universidades para el desarrollo de este tipo de avances tencnológicos. Nuestro proyecto de aviones No tripulados o Drones al parecer a caido en el ostracismo y muchos aún no sabemos nada al respecto. Para nadie es otro secreto que las grandes potencias con fuerzas armadas de primer orden trabajan en conjunto con las corporaciones para el mejoramiento de sus sistemas. Por citar otro ejemplo, vemos como el RQ-1 Predator fue desarrollado por la empresa General Atomics Aeronautical Systems contratista del pentagono, y así como este proyecto diversos equipos tecnológicos son diseñados y creados por empresas privadas para las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. La idea de éste punto es reforzar que tanto nuestro Ministerio de Defensa así como el de Interior y Justicia deben ser capaces de crear puentes y establecer alianzas con el sector privado para atacar el problema de la inseguridad.
Por último y no menos importante estan elementos como la Cooperación Interinstitucional, Interoperabilidad y la más importante la Voluntad Política. La cooperación y la Voluntad son aspectos netamente políticos que debe solucionar el gobierno. En el caso de la Cooperación debe fomentar la misma, y esto se logra estableciendo un clima de entendimiento y enerando la confianza necesaria entre las partes. La Voluntad Política es simplemente las ganas de hacer las cosas sin medir el riesgo político que éste implica. La inseguridad es un flagelo que repercute en la vida social venezolana y por lo tanto, medidas impopulares deban ser adoptadas para atacar al mismo. Ningún gobernante debe subyugar el País Nacional a favor del Poder Político, y en nuestro caso la inseguridad es un grave problema de Estado.
Escrito por:
Carlos E. Morales S.
Escrito por:
Carlos E. Morales S.
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