lunes, 4 de noviembre de 2013

¿ Que ocurre en nuestro cuerpo durante una pelea o una situación de peligro?

Muchos de nosotros nos hemos visto inmerso en una pelea o una situación de peligro donde sentimos bajo amenaza nuestra integridad física y la vida misma. Actualmente, en una ciudad como Caracas y en gran parte de Venezuela sentimos una sensación de miedo, ansiedad, temor e inseguridad cuando nos dirigimos hacia el trabajo,  una fiesta o camino a nuestras casas. Lo cierto de todo esto, es que esta Venezuela ya no es aquella de los años 60, 70 y 80 donde el nivel de riesgo de seguridad era notablemente menor y la calidad de vida muy superior a la actual. Aún nuestro país no era la peligrosa jungla de cemento contemporánea en la que se ha convertido.

Ahora bien, lo único que no ha cambiado durante este periodo es la respuesta de nuestro organismo ante situaciones de extremo peligro, siendo esto un factor importante a considerar si queremos elevar nuestras posibilidades de defensa ante un agresor cualquiera. Vivimos actualmente en una zona de guerra, estamos en una guerra y por lo tanto tu eres un guerrero. Según Dave Grossman en su libro On Combat (En Combate, traducido al español) " Hay solamente dos tipos de personas que empiezan a volar cuando las balas empiezan a correr: Guerreros y victimas , aquellos que pelean y aquellos no entrenados, incapaces o sin habilidades para defenderse a si mismos". Esta cita ejemplifica claramente el camino que podemos tomar a la hora de defendernos. Sí deseas tomar el camino del guerrero estas tomando un camino virtuoso y valiente, que te ayudará a forjar habilidades  para protegerte a ti mismo y cuidar a tus seres queridos. Este camino no es sencillo y requiere de constancia, estudio, concentración, humildad, responsabilidad y sobre todo espíritu de querer hacer las cosas. Si aún sigues interesado en caminar por el sendero del guerrero, te invito a seguir leyendo y conocer primero que nada  como funciona tu organismo  antes de emprender una batalla.

Cuando estamos a punto de vivir una situación desagradable notamos como nuestro cuerpo y el organismo en su interior, varia su comportamiento y  dificulta controlar nuestro sistema psico-motor haciendo de esta manera muy torpe los movimientos. De hecho, nuestro cuerpo es tan generoso que nos envía señales previas para evitar este tipo de situaciones ( Este tema será tocado mas adelante). Recuerdo, que una vez caminando por la ciudad fui emboscado y atacado por dos personas que querían robar mis pertenencias valiéndose de una navaja algo grande que probablemente me hubiese causado daño si me resisto al asalto que duro unos pocos instantes, aunque para mi fue una eternidad. En ese momento no hubo resistencia porque mi cuerpo quedo en estado de Schok, además de perder el estado de noción del tiempo que te hace pensar que una acción dura una eternidad cuando realmente es cuestión de segundos. Los seres humanos en muchos casos estamos condicionados a dar una respuesta ante situaciones puntuales, otras veces esa misma respuesta es espontánea y en otros casos es instintiva. Una persona bien entrenada puede responder de manera condicionada y espontánea ante una situación de extremo peligro y estrés, pues su entrenamiento lo conduce a este tipo de respuesta. El otro tipo de respuesta es conocida como respuesta instintiva o de supervivencia. Nuestro proceso evolutivo nos ha llevado a ser más racionales, humanos e inteligentes, sin embargo nuestros instintos salvajes y animales siguen intactos en una pequeña parte de nuestro cerebro: El Cerebro Medio.

 Durante una situación de estrés o de lucha por supervivir y sobrevivir nuestro cerebro frontal o el cerebro que nos hace ser humanos, transfiere todo tipo de información y respuesta a nuestra parte media del cerebro y de allí que algunas funciones de nuestro organismo se alteren, ocasionando  movimientos biomecánicos  toscos y lentos. Para comprender plenamente la intensidad del estrés del combate, debemos saber que los factores de estrés afectan tanto a la mente como al sistema fisiológico del organismo para combatir, este sistema se conoce como el sistema nervioso simpático encargado de: la dilatación de las pupilas, aumento de la fuerza y los latidos del corazón, exceso de sudoración , visión de tunel, entre otros, en pocas palabras nos prepara para la acción, ya que moviliza y dirige recursos de energía para combatir. Una vez el cuerpo ha sobrepasado la situación de estrés empieza el proceso de recuperación, es decir, entra en juego el sistema parasimpático del organismo, responsable del proceso digestivo recuperación del cuerpo. "Normalmente, el cuerpo se mantiene en un estado de homeostasis o de estabilidad que asegura que estos dos sistemas nerviosos mantengan un equilibrio entre sus demandas sobre los recursos del cuerpo. Pero en situaciones de extremadamente estresantes, la respuesta de lucha o huida se activa y el sistema simpático moviliza toda la energía disponible para la superviviencia" D. Grossman.

 Estas variaciones del organismo tienen lugar en cada uno de los seres humanos que enfrentan un combate, sin embargo, la diferencia entre la victoria y la derrota es conocer, aceptar y sobrellevar nuestro organismo para lograr lo que queremos, y lo que queremos en un combate es salir victoriosos e ilesos. Napoleón declaró una vez que el momento de mayor peligro del combate era el instante después de la victoria. En un combate la victoria puede ser efímera si no se entiende adecuadamente esta interacción que tiene lugar en nuestro organismo. 

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